FILOSOFÍA Y MEDIACIÓN: ¿UN CAMINO A EXPLORAR?



    Desde los comienzos, la filosofía ha planteado ir a la raíz de los problemas que ocurren en la vida cotidiana. Desde que nacemos nos encontramos en un contexto social, bajo un tipo de educación determinada y conviviendo con personas que estaban allí antes que nosotros.

Todo esto lleva a la posibilidad del conflicto, pues éste siempre aparece cuando las personas nos encontramos con la diferencia.

La diversidad en todos sus aspectos, es motivo de riqueza y ayuda a la convivencia en una sociedad plural y multicultural hacia la que estamos caminando; pero, a la vez, puede generar conflictos, porque normalmente, hay un cierto miedo a salir de nuestra zona de confort para acoger al otro tal y como es.

Los conflictos pueden surgir a nivel cultural, étnico, y a nivel relacional y familiar. Aquí es donde aparece la mediación para posibilitar un verdadero encuentro que pueda crear un ambiente donde se acepte, se acoja y se escuche a todas las partes.

Finalmente se podrá dar una solución acordada y beneficiosa para todos.

La filosofía aquí intenta además de “solucionar” el conflicto, ir al fondo de por qué se ha producido, de manera que pueda afrontarse y crear las estructuras para que no vuelvan a producirse.

¿Cómo lo hace? A través del diálogo socrático, donde las preguntas sobre nuestras actitudes, creencias con respecto al otro, son puestas en cuestión, para que desde dentro, se puedan reconstruir y de lugar a un ambiente de convivencia mucho más sano y cordial.

Se trata también de iniciar un proceso de reconciliación entre ambas partes y también reconciliar la imagen que tenemos del propio conflicto, que quizás es lo que nos genera mayor incomodidad y rechazo.

Mediación y Filosofía pueden ir de la mano para afrontar de un modo más integral el conflicto.

Por ello hemos iniciado un proyecto de colaboración entre dbervel CONSULTORES y la Escuela de Filosofía y Acompañamiento Personal, E.F.A.P., para poder unir ambas áreas y que los procesos vayan a buen término enfocándolos hacia un objetivo común.

Esa meta ha de dejar atrás aquello que nos impide encontrarnos a nivel social, familiar y relacional, para en lugar de conflicto, creemos colaboración, ayuda, solidaridad y gratuidad.

Pues como decía Epicteto:

“No son las cosas las que atormentan a los hombres,

sino la opinión que se tiene de ellas”.

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